miércoles, 16 de febrero de 2011

Los últimos 200 Km.

Sin ninguna expectativa llegamos a Malasia y desde el primer momento lo único que percibimos fue buen ambiente, el conjunto de sus verdes paisajes y la gran amabilidad que todos sus habitantes siempre desbordan  es lo que mas nos llego. el  país esta compuesto  por tres  diferentes etnias los malayos que son una tercera parte; descendientes de indios  que han traído con ellos sus colores ,tradiciones, comidas  y religiones estos componen otra tercera parte y la comunidad china la cual  importo el taoísmo la comida con palito y sus impresionantes templos esta ultima también compone otra tercera parte de la población , es por ellos que en la gran mezcla de culturas se asienta un país con una corta historia pero con un gran futuro, la nueva propuesta del gobierno actual es identificarse todos como malayos por un país unido sin diferencia social.
Malasia también nos sirvió para completar la información que ya teníamos sobre el cruce a Indonesia, la  situación no era simple, mas bien complicada. Para poder cruzar la moto teníamos que tener una invitación del automóvil club de Indonesia luego hacer una exportación desde Malasia, esto significaba contratar un despachante para poder subir la moto a un barco carguero, nosotros viajar en avión y contratar otro despachante en Indonesia para  retirar la moto del puerto. Todo esto para llegar a Sumatra donde el estado de alerta por las lluvias es bastante elevado. Así que optamos por una solución  simple, económica y finalmente la mejor, quedarnos recorriendo Malasia. Después de 2 semanas rodando por Malasia y visitando el ultimo país al sur de la península, Singapur.
Tuvimos que tomar la difícil decisión que ya sabíamos que nos iba a costar: dar por finalizado el viaje en moto, hasta aquí llegamos, creemos que a buen puerto y también creemos que supimos leer los mensajes que íbamos recibiendo, haber conocido a “One dólar” no fue ninguna casualidad. Así que dejamos en sus manos el envío de la moto.  El ultimo día que pasamos los 3 juntos, le quisimos brindar un homenaje: comenzamos quitándole todo el peso que acarreo en los últimos cuatro meses; continuamos con un profundo lavado donde seguimos sacándole peso (barro de Monte Negro; arena de los desiertos de Irán y tierra de las carreteras Indias) y para finalizar este emotivo homenaje los 3 salimos a dar la ultima vuelta.
A partir de ahora solo quedamos nosotros dos, en este momento sentados en un avión rumbo a Bali y ella dentro de algún conteiner navegando devuelta a casa.
Es inevitable que en este relato no deslice alguna lágrima sobre nuestro rostro ya que a lo largo de estos  casi  4 meses de viaje hemos vivido muchísimas situaciones que nos marcaran para toda la vida  como también los nuevos amigos que hemos cosechado.
En este viaje  hemos tomado 2 aviones; hemos llegado a pagar el combustible desde 33 céntimos en Irán a 2 euros en su vecina Turquía; no nos hemos golpeado ni hemos golpeado a nadie; hemos probado innumerables nuevos sabores; hemos pinchado una sola vez; hemos cambiado el embrague en  Teherán; hemos cruzado 11 países recorriendo  14,789 Km. en 121 días.
El sueño esta más que cumplido, la intención era llegar a India pero nos hemos atrevido a llegar más allá.
Gracias a todos por habernos acompañado Km. a km. Y esperamos que la sensación del viento, la lluvia, el calor, el frío y de todas las emociones vividas las hayan podido disfrutar como las hemos disfrutado nosotros.


A continuacion les dejamos el video final. esta dividido en dos partes. Hasta la proxima...

1 ra. parte



2 da. parte

miércoles, 19 de enero de 2011

Cherating…

Después de unos días en melaka  seguimos hacia el sur costeando el mar que separa Malasia de la gran isla de Sumatra, Indonesia, con paisajes muy verdes y el cielo siempre a punto de llorar, confirmábamos que estábamos en el trópico ecuatorial.
La carretera serpentea en una enorme alfombra verde, tupida de plantación de palmeras, la cual es utilizada para extraer diferentes tipos de aceites, mires donde mires, solo se ven palmeras.
Con el paso de los kilómetros nos íbamos acercando a nuestro destino que era Johon Bahru, ciudad fronteriza con el pequeño pero poderoso país de Singapur. Decidimos alojarnos en una pequeña casa convertida en guest house, donde su propietario Jomi y su pequeño hijo, Jomi junior, hacían todo lo que estaba a su alcance para hacernos sentir cómodos.
A la mañana siguiente, con la cara lavada, decidimos ir a visitar Singapur. Ya en la frontera, veíamos que el flujo de gente que iba y venia era increíblemente grande, por una razón lógica, las 50.000 personas que cruzan diariamente de ida y vuelta la frontera, muchos son malayos que viven en Johon Bahru, que cuesta 3 veces menos que en Singapur, pero trabajan en Singapur donde ganan 3 veces mas que en Johon Bahru. Otros muchos son los que viven en Singapur y cruzan a hacer compras en Johon Bahru donde todo cuesta 3 veces menos que en Singapur.
Una vez dentro del gran paraíso fiscal asiático, percibimos el estrés en el cual vive la gente, ya que no hay mucho que hacer en la isla, solo trabajar y consumir. Ardua tarea en un lugar donde los centros comerciales parecen una epidemia del siglo XXI. Grandes superficies donde las  famosas y costosas marcas hacen lo posible por quedarse con parte del pastel.
La visión de la ciudad desde un rincón de la bahía, es de postal. Inmensos rascacielos de cristal rodeados de exuberantes edificios públicos, compiten por ver cual es mas imponente, todo esto en un marco legal, donde las reglas mas insólitas están presentes en esta sociedad, por ejemplo: esta prohibido comer chicle en la calle; fumar en la vía publica puede costarte 500 euros de multa; comer en la vía publica puede costarte 250 euros de multa y a todo esto hay que sumarle los innumerables carteles de prohibición: no cruzar por…; no sentarse en…; no pescar; no bañarse; no, no, no y no….
La libertad censurada.
Ya de vuelta en la sonriente y magnifica Malasia, cogimos la moto y  comenzamos a bordear la costa Este en dirección norte. la gran alfombra verde de palmeras continuaba presente y el cielo lloraba de tanto en tanto sobre nuestro paso pero esto no nos impidió llegar hasta donde estamos hoy, Cherating, un pequeño pueblo surfista a orillas del mar con una hermosa playa de arena blanca donde el reloj parece que se hubiera detenido con habitantes que desbordan simpatía y amabilidad.
Uuy!!! Acaba de salir el sol, la playa nos espera…


Cliquea el siguiente enlace y veras todas las fotos de Malasia y Singapur...
http://tragandotierra.blogspot.com/p/fotos.html
                                         

domingo, 16 de enero de 2011

miércoles, 12 de enero de 2011

Misticismo o Azar......

Después de unos días de relax en Tom Sai, el paraíso, retomamos la carretera  con dirección Malasia. El cruce de la frontera fue rápido y con un hecho poco habitual. Ya que por lo general los aduaneros no son muy amigos de los fotógrafos, pero del lado de Malasia Eugenia saco la cámara para inmortalizar nuestra  llegada  y al girarla  hacia  la garita donde estaba la amable funcionaria que unos minutos  antes nos había atendido, no solo que sonrío sino que balanceo su cuerpo hacia afuera para poder salir mas completa en la foto…
Esto fue el comienzo de lo que a continuación  les contaremos, situación que cada cual puede interpretar según su nivel de misticismo, o simplemente dejarlo como algo del azar.
Circulando por la carretera en 
un cruce con semáforo en rojo, decidimos preguntarle al conductor  que teníamos a nuestro lado si nos dirigíamos en dirección correcta hacia Kuala Lumpur, pero desde otro coche  oímos una vos que nos preguntaba si necesitábamos ayuda, afirmamos la pregunta, y aparcamos  junto a un bar. De una camioneta 4x4 se bajaron una mujer y un hombre. Ella se presento como Alina y el como “one dólar”, aquí es donde el misticismo o el azar entran en juego. No solo que nos dirigíamos en la misma dirección, sino que también compartiríamos las mismas aficiones. One dólar acababa de regresar de un viaje de tres meses desde Malasia a Holanda en moto;  también participa en uno de los equipos mas famoso del mundo de
 4 x 4 y ha recorrido los caminos mas difíciles y envidiados. Con un curriculum increíble  que lo ha llevado desde Sudamérica, África, China y Mongolia. Y esto no acaba aquí, toda la información que este hombre poseía para nuestro cruce a Indonesia, no solo quedaba en su experiencia como viajero sino que también en lo laboral,  ya que el con su hermano continúan al mando de una empresa familiar de mas de 30 años que se encarga de despachos aduaneros en el puerto de Kuala Lumpur.

Después de contarnos un poco a que nos dedicábamos cada cual y hacia donde nos dirigíamos, la amable pareja, nos invito a que nos alojáramos en su casa y contáramos con ellos para lo que haga falta.
Así es la vida, llena de sorpresas, donde ni el misticismo ni el azar pueden dar respuesta.
Kuala Lumpur, ciudad espaciosa, verde y limpia. Con sus emblemáticos rascacielos y sus innumerables arterias que hacen que el flujo del que entra y sale de la ciudad  siempre sea armonioso.
Luego de unos día en Klang, ciudad a 35 Km. de  Kuala Lumpur, donde vive One dólar y Alina nos marchamos en dirección sur, nuestro destino era Melaka donde nos encontramos actualmente. Pequeño poblado nombrado por la UNESCO patrimonio de la humanidad.


Ya puedes ver el video de :Tailandia

domingo, 2 de enero de 2011

Mañana nos vamos hacia el paraíso…

La despedida de India fue con un nudo en las tripas,  ya que los dos llevábamos más de una semana con diarrea, ni el arroz blanco, ni las pastillas de carbón, ni ningún potaje indio surgía efecto. Atribuimos este mal intestinal no solamente a las miles de bacterias indias nuevas que han pasado por nuestro cuerpo sino también al saber que nuestro sueño estaba realizado y que íbamos a por más. Los nervios y la ansiedad nos invadían al saber que teníamos en nuestras manos la llave del paraíso.
En tan solo tres horas de avión, aterrizamos en Bangkok, por supuesto que los trámites para retirar la moto del aeropuerto fueron más simples. Herramienta en mano, en tan solo una hora armamos la moto y emprendimos camino a la cuidad de Bangkok. Al entrar en la autopista mis reflejos atinaron a tocar bocina a cualquier cosa que se moviera a nuestro alrededor pero al cabo de unos minutos me di cuenta que nadie la utilizaba y que era un tic que me había quedado de la India, fui ahí cuando realmente nos dimos cuenta que estábamos en Tailandia.
Bangkok, considerada por muchos el ombligo de Asia. Una ciudad en la cual sus templos y antiguos edificios se fusionan con modernos rascacielos. Sus calles plagadas de mercados de comida hacen que el caminar por ellas sea una tentación constante para el paladar. Disfrutar del fresh Fast food hecho al wok, es alucinante; y ni hablar de la variedad de fruta tropicales.
También puedes perderte en la extensa variedad de mercados de ropa, zapatos y complemento y al finalizar el día, cuando llega ese momento en el que sientes el palpitar del corazón en la planta de los pies, simplemente tienes que disfrutar de otro gran placer tailandés, sus masajes.
Ya con el cuerpo relajado, solo queda ducharse para volver a salir en búsqueda de aquel chiringuito que te va a servir una suculenta cena con una buena cerveza helada. En un país tropical como este, les aseguramos, que todo aquello que este más que frío, se disfruta el doble. Y así fue como recibimos el nuevo año y los 35 de Diego, con un grupo de amigos (Mistral, Belén, Ale y Eli) comiendo, bebiendo y bailando en la calle.
Mañana, lunes, nos vamos hacia el paraíso, Tom Sai, pequeña playa de arena blanca y agua de color esmeralda cubierta de selva tropical en el mar de Andamas.

Ya esta el ultimo video de la India.
            “No te lo pierdas”

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